sábado, 31 de agosto de 2013

Léelo antes de tener una Radio

Las radios cristianas de hoy, cambio referí!

"No existen radios cristiana líderes. Si el pastor no tiene sus espacios de horas y horas de prédica, pareciera que la radio no es radio. Los de "afuera" tampoco nos escuchan, porque para entender nuestro mensaje evangélico tendrían que tener alguna especie de decodificador. No promocionan ninguna actividad que no haya nacido en el seno de la iglesia a la que pertenece. Los jóvenes optan por la "Rock and Pop" antes que nuestras radios cristianas. Una nota aguda que desenmascara una cruda realidad que asusta."

Uno podría entender cuando una persona que no adhiere a la fe cristiana critica y defenestra a nuestros medios. Pero realmente se torna un tanto incómodo y hasta doloroso que parte-o gran parte- del pueblo cristiano está, hoy por hoy, lejísimo de sentarse a escuchar un programa cristiano. Y lo alarmante de la situación no pasa por una cuestión de gustos, sino de oferta, calidad y perfiles que entregan nuestros medios de comunicación, en particular las radios.

Radios que no compiten

Todo es una cuestión de mercado. Cuando hay demanda, es porque la oferta es buena. Pero lo cierto es que actualmente no existe ninguna radio cristiana que sea indiscutible o que tenga programación competitiva. Si analizamos que estas radios tienen un alcance limitado, que por categoría otorgada por el ente que las regula no debiera sobrepasar los 10 km a la redonda, no encontramos tampoco ninguna que sea líder en su zona de influencia, comparándolas con las demás radios locales.
Para quien diga lo contrario, como muestra, basta con enumerar las publicidades: ¿Cuántos avisos hay que no pertenezcan a algún negocio, empresa o servicio cuyo prestador es miembro de la iglesia a la que pertenece esa radio? La respuesta cae de madura.
La oferta que tienen muchas de las radios no satisface ni siquiera su propia congragación. Y digo esto porque por lo general, las radios pertenecen a una iglesia determinada, donde el pastor de esa iglesia es el director, y donde si él no tiene sus horas y horas de prédica al aire, pareciera que la radio no es radio. Sucede que la congregación escucha la prédica de su pastor en la iglesia, pero en su casa...¡Quiere escuchar radio!
Y ante la excusa de que los de "afuera" son los que tienen que escuchar la palabra de Dios "predicada" por la radio, podemos rebatir sin mucho esfuerzo que los de "afuera" mucho menos nos escuchan, porque necesitan una especie de decodificador.

Calidad: ese artículo de lujo en las emisoras cristianas

Entonces, ¿Qué hacemos? Simple. En primer lugar, quien tome la responsabilidad de estar adelante -y también detrás- de un micrófono, debiera capacitarse. Tenemos muchas entidades educativas privadas y públicas (en Argentina) donde estudiar alguna carrera de comunicación. Y para los que no tienen tiempo de hacer una carrera, hay numerosas opciones de cursos, seminarios intensivos, carreras a distancia y otras formas de capacitación que no lleva mucho tiempo hacerlos, pero que, seguramente, le aportarán a nuestros proyectos radiales la calidad que buscamos y, por sobre todo, que busca el  oyente que deambula por el dial.
Tuve la posibilidad de participar en congresos y jornadas de capacitación de medios, muchas de ellas, con entrada libre y gratuita, y fue penoso ver que la asistencia no llega a ser ni por aproximación proporcional al numero de radios cristianas existentes.
Si por un minuto pensáramos en la responsabilidad que significa manejar un medio, nos detendríamos un poco más en la posibilidad de estudiar, porque si se pudieran hacer demandas por mala praxis radial, creo que todos estaríamos haciéndole frente a una, cuanto menos.

La culpa no es del diablo



Sería muy largo hacer una exponencia sobre perfiles de radio. Pero hay algo que deberíamos tomar en cuenta, y es que muchas radios terminan siendo un departamento más de la iglesia local, donde se revelan internas que no se entienden, se anuncian cultos a los que el oyente no irá porque pertenece a otra iglesia, y donde la variedad de programación brilla por su ausencia. Hasta existen radios que no promocionan ninguna actividad que no haya nacido en el seno de la iglesia a la que pertenece; una política disfrazada de visión de Dios que solo demuestra que el cuerpo de cristo somos todos, pero Dios atiende solo en Bs As.
¿O será tal vez que si anuncio un recital, la gente no asista al culto? ¡Recórcholis! Parece mentra que en pleno el siglo XXI sigamos escribiendo sobre lo mismo, pero las mismas falencias que había cuando fue el auge de las radios, se siguen sucediendo hoy. Y por culpa nuestra, de nadie más. Porque el diablo ya dejó de tener la culpa de que la gente del barrio no escuche la radio de nuestra iglesia, que los jóvenes de hoy opten por la Rock & Pop antes que nuestra radio cristiana.

 El tiempo es tirano

Se suele decir que estamos en las eras de las comunicaciones, pero nuestra era atrasa unos años... unos años luz. Por eso, antes de hacer un programa de radio, pensemos en quién va a escucharnos, y no en nuestro propio gusto o placer. "El tiempo es tirano", se dice en los medios, y es verdad. Y ese tiempo que nos toque estar en los medios debemos administrarlo de la mejor manera, para que nuestro producto sea digerible, tanto para cristianos como para lo que no lo son, porque tal vez los planes de Dios sea llevarnos fuera de las "ondas radiales cristianas", para colocarnos en otros medios, donde nuestra jerga no tendrá lugar y donde nuestra sal y nuestra luz deberá ser tan visible como nuestra preparación.

Editado By Exe. Créditos: Damián Sileo Comuncador social. Revista Edición G

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